From: The soul
Solo conoces a fondo las situaciones cuando las vives. Y últimamente me ha tocado vivir dos, muy diferentes, pero muy intensas. Ese tipo de situaciones en las que te ves de frente con la necesidad de tener apoyo, de recibir atención, de recibir amor. Esas situaciones de las que se dice que ponen a prueba tu círculo más cercano. Las he vivido por primera vez.
Me doy cuenta de lo injusta que he sido con la vida, por la cantidad de veces que repetido que tengo mala suerte. Señores, tengo la mejor suerte del mundo. Esa suerte tiene nombres y apellidos de familiares, amigos y conocidos que nunca creí que fueran a responder así.
Estamos tan absorbidos en nuestros propios quehaceres que olvidamos que lo más importante es el quien y no el que. Cuando te ves obligado a prescindir del que por imperativo de tu estado o simplemente carecen de valor en ese momento, te das cuenta que lo único que necesitas en tu vida son muchos quienes. Y los míos son de oro.
Cuidados, llamadas, visitas, mensajes. Constantes. No sabéis, no tenéis ni idea de lo que es, estar en tu casa imposibilitada y de repente recibir una interacción de alguien. Que esa persona pare su vida y aparque sus cosas un segundo para acordarse de ti y dedicarte unas palabras, con lo absorbente que es el dia a dia. Hay algo más sincero? No solo por la intención sino por el hecho. Quizás leído parece un poco inverosímil pero en ese momento un gesto, por pequeño que sea, lo es todo porque no hay nada más. Gracias.
Por otro lado me he vuelto a dar cuenta de que tengo la mejor familia del mundo. Han estado conmigo desde el primer momento y son los primeros que han hecho lo imposible para mantenerme cuidada, mimada y entretenida las 24h del día. Titánico. Es increíble lo mucho que podemos pasar alto continuamente, o restar importancia, a un factor de tu vida tan importante. Se lo merecen todo. El recuerdo tiene tanta fuerza que me emociono al escribirlo. Gracias.
Y en último lugar me gustaría acordarme de los profesionales que me han llevado en volandas des del primer dia hasta el último. No sabéis lo que es sentiros vulnerables y que alguien, desde su puesto impersonal de trabajo (el que sea, en cualquier ámvito), empatice contigo y le dé una importancia a la situación equivalente al respaldo que necesitas que te den. No lo sabéis. Acostumbrados a gente quemada, que trabaja mirando el reloj deseando acabar su jornada laboral (No lo critico, yo también me he sentido así alguna vez), repito, no lo sabéis. Gracias, y es especial a mi doctor, que creo que es el mejor del mundo: Gracias.
No solo he tenido suerte en el quién sino en el cuando. Me podría haber pasado en cualquier momento y justo ese momento fue ahora. Yo tomé una decisión, no me atrevo a llamarlo deseo, no lo compartí con nadie porque solo lo creí importante para mi y se alinearon los astros. Cuidado con lo que se desea. A quien corresponda: Gracias.
Hay situaciones que desvisten la vida y la dejan en su más pura esencia. Esto me ha dado algunas de las mejores lecciones que creo que se pueden recibir. No a través de una frase de internet o de un relato de algún pariente, no, una enseñanza aprendida de verdad a base de vivirla. Verdades que forman parte de mí. Y es que he comprendido el valor y el peso que tiene cada uno de los componentes de tu vida, de tu día a día. He aprendido que perdemos el tiempo en banalidades, a cantidades industriales, mientras olvidamos y arrinconamos las cosas más vitales, en el amplio sentido de la palabra; la rutina nos deshumaniza. He aprendido que cuan más duros son tus momentos, mas te puedes llegar a conocer, en especial s la gran fuerza que tienes dentro, y no sabías, que puedes llegar a ejercer. He aprendido a disfrutar, sacar partido de lo más pequeño, que en algún momento puede ser lo más grande, por ser lo único que tienes. He aprendido que el miedo es el mejor indicador de que lo que está a punto de pasar merece la pena. Otra cosa que me llevo es el significado del tiempo, ahora para mi la primera acepción es regalo, regalo con el que te obsequian los demás dandote un poco de si mismos; y regalo para ti, la oportunidad de invertir en lo que deseamos sentir y experimentar. Y hasta ahora nunca había llegado a entender del todo el dicho de “Que no hay mal que por bien no venga”, ahora me representa.
He replanteado prioridades, he desmontado mi realidad y ahora, poco a poco, la estoy empezando a construir con otras bases..Todos y cada uno de esos descubrimientos se me han aparecido como realidades, lo que me lleva a otra enseñanza y es que los peores momentos son los más educadores, son los que te abren los ojos, son los más sinceros y los más inspiradores. Como ya suponía antes, y confirmo ahora, no puede haber amor sin dolor, felicidad sin tristeza, porque si no hemos vivido los segundos, nunca seremos capaces de valorar la grandeza de los primeros.
R! Por eso ahora puedo decir que soy muy, muy feliz. Y todo gracias a vosotros.


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