From: La Diagonal
Adrenalina. Eso es lo que he sentido la primera vez que me he subido a una moto. Y, Dios, me ha encantado.
La noche viste las calles. Salir de la rotonda y coger la entrada a la autopista. Nadie en muchos metros, campos a nuestra derecha, una leve inclinación para recorrer la curva, acelerando cada vez más rápido, cogerte más fuerte, el viento contra nosotros y una sonrisa dibujada con adrenalina en la cara y en el pecho.
La vuelta a casa por la Diagonal no se queda atrás. Y romper el silencio de la madrugada con un golpe de embrague. Solos en la gran avenida. Barcelona que bonita estás mientras duermes, y qué gusto observarte y sentirte desde otro punto de vista. Impagables momentos.
Acelerar y cabalgar a lomos del viento, pocas cosas he vivido mejores.
Y Gràcia, uno de los barrios más mágicos de la ciudad se vistió de gala para nosotros. No hay mejor contexto. Gracias chicos por esa noche y sobretodo a ti, por todo, por siempre, porque no podría haber tenido más suerte al cruzarme contigo. Que nunca nos falte Extremoduro y, respecto a tu pregunta, por supuesto que lo volvería a hacer...
R! Explosiones de un viernes noche que, sobre todas las cosas, te hacen sentir.
Más, dame más


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