Hoy os vengo a hablar del final de un cuento de hadas; de un quiero, con tantas ganas de querer, que casi puede.
Ayer se disputó la vuelta de los cuartos de final de la UWCL entre el FCBFemení i el todopoderoso PSG. Como dijo el míster, era un partido entre un Seat 600 y un Ferrari, tanto por el presupuesto del proyecto faraónico de Nasser Al-Khelaïfi, como por la preparación física o el tipo de estadio, ya que desgraciadamente las ligas europeas superan con creces la profesionalidad de la liga española.
-Tenemos un 30% de posibilidades de pasar- dijo el míster. Pues se aferraron a él con uñas y dientes y por poco no hicieron historia ayer en París.
-Tenemos un 30% de posibilidades de pasar- dijo el míster. Pues se aferraron a él con uñas y dientes y por poco no hicieron historia ayer en París.
El Barça preparó un partido muy serio y consiguió plantar cara. Ane, Ruth, Torre o Mel parecían dividirse porque llegaban a todos los agujeros que había que tapar o a cualquier balón que se tuviera que despejar. Gemma, Marta Unzué y Patri fueron una extensión de las anteriores, que solo pretendían que las francesas no pudieran avanzar. Con las ayudas de Olga, Alexia y Jenni, un poco más adelantada, a cada intento de ataque de jugadoras parisinas salían al paso dos azulgranas. El Barça se tiró atrás hasta el punto de tener dos laterales por banda, una para parar la jugada principal y la otra para cubrir la segunda jugada de los desdoblamientos de las extremos del PSG. Cuando incluso así, las parisinas encontraban un hueco para lanzar a puerta, se encontraban con una inmensa Sandra Paños, un muro que salvó el partido en varias ocasiones. A lo largo del partido diversas jugadoras del FCB dejaron jugadas para la galería que denotaban que lejos de empequeñecerse habían ido a jugar de tú a tú al equipo subcampeón de la Champions la pasada edición. Ahí es nada.
Los minutos pasaban y Xavi Llorens tenía el partido donde quería. Pese a las adversidades el Barça estaba aguantando. Esa era la meta, aguantar y aguantar con la portería a cero y buscar el fallo rival en el cansancio y el nerviosismo de los minutos finales. Y una vez más, el míster acertó.
A medida que el partido iba llegando a su fin el PSG perdía fuerza en sus ataques y jugaban más en su campo, dando lugar a posibles robos por parte de las barceloninas.
Bárbara Latorre salió en sustitución de Gemma, y esta fue la chispa que revolucionó el tramo final. El partido se abrió y las azulgranas empezaron a jugar en campo contrario. En el minuto 79 tras un pase interior al espacio de Jenni hacia Bárbara, que ganó en carrera a su marcadora, que era última jugadora, el Barça tuvo la ocasión más clara de los 90 minutos. Bárbara mano a mano con la portera lanzó el balón al cuerpo de la guardameta que había achicado bien los espacios y esta lo cazó segundos después. Si se hubiera tirado, hubieran pitado penalti, pues Berger hizo trastabillar a Latorre que consiguió no perder el equilibrio. París, por un minuto, contuvo la respiración.
A raíz de esta ocasión el Barça se vino a arriba y, sin complejos, empezaron a trenzar jugadas y a llegar con más claridad. Podían obrar el milagro y creían ello. La defensa del PSG se vio obligada a despejar el esférico al pelotazo en diversas ocasiones. Las azulgrana estaban convencidas de llegar a la prórroga y las parisinas también lo veían.
Y entonces llegó el mazazo. En los mejores minutos del Barça, el PSG construyó una de las pocas jugadas en ataque que llevó a cabo en esos minutos finales. Una jugada por la banda derecha que acabó en un centro que remató Cristiane en plancha viniendo desde atrás. Paños atrapó un balón que aparentemente parecía fácil de cazar, pero se le escapó y entró mansamente en la portería. Sandra corrió a detenerlo sin éxito. Así de cruel es el fútbol, uno de los disparos más fáciles de detener, teniendo en cuenta las actuaciones anteriores, fue el que desequilibró la balanza.
A partir de aquí las barceloninas lo dieron todo en ataque, y llegaron, pero sin acierto de cara a portería. La árbitro silbó el final del partido y el sueño se acabó para el FCB. De la manera más injusta.
Chicas, el fútbol os debe una. Os enfrentais a uno de los equipos más poderosos de Europa en clara desigualdad de condiciones y aún así habéis conseguido mantener igualada la eliminatoria casi los 180 minutos, incluso habéis tenido ocasiones de llevarosla. Qué decir. El fútbol femenino español y el barcelonismo están muy orgullosos de lo que habéis hecho. Se ha visto todo el trabajo y el esfuerzo que habéis dedicado. Ese momento en que todos creímos posible la gesta no tiene precio. Ese momento hace que la derrota no sea una derrota sino un contratiempo. Volveréis y lo haréis más fuertes, y ganaréis.
R! A todas y cada una de vosotras: Felicidades. Ellas os han ganado el partido pero vosotras en esfuerzo, ilusión, ganas, equipo y actitud les habéis dado un BAÑO.


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