" Res mai s'acaba si alguna cosa t'ho recorda "

viernes, 7 de febrero de 2014

Cartas a palabras mudas

From: The horizon from the bridge

-A veces siento que estoy retando al destino, o que el destino me está retando a mí-. Cuando yo te reto pierdo, cuando tu me retas gano. ¿Por qué me dejas hacerlo? Me tienes a cal y arena, de vez en cuando; otras, a arena y cal.

Cuando salí de la crisálida y me dí cuenta realmente de cómo era este árido mundo, empecé a sembrar sin pensármelo dos veces. Miraba hacia el cielo sin cesar y, bajo el fogonazo del Sol, el suelo cada vez estaba más agrietado. Creí caer en una de esas, cada vez más enormes y profundas, grietas mientras deshilacahaba con palabras a los que se dan de filósofos, señalándote con carteles luminiscentes y parpadeantes, el camino correcto a seguir en esta vida. Quizás simplemente me dió un golpe de calor. Cuanta más perspectiva tienes de los hechos, más ciertas son las conclusiones. Como aquello de que 'un árbol no te deja ver el bosque'.

Después de salpicados chasquidos de dedos durante años, te me apareciste definitivamente. En ese momento mi semilla brotó, la regué con calma sin saberlo -la hubiera regado de todas formas con o sin conocimiento, tú ya me entiendes- y la flor fue preciosa, tanto que hizo darme cuenta de que la espera había valido la pena. Me diste, lo que tanto anhelaba y creía inexistente, o perdido medio confundido rondando por algún barato bar de carretera. Me diste tanto que no sabes ni lo que me diste, si te vaciaste por completo o por contra te llenaste, aunque solo fuera de motivos. Te vi sin verte, o almenos noté tu presencia. Es de locos, una científica -de estudios y creencias- de opinión racional dejándose llevar por su parte irracional. ¿Locura? Definitivamente, es de locos. Porque, ¿quién está más loco, el cientifico chiflado o el loco enamorado? Todo se reduce a locura, disfrutemos pues de ella mientras nos sea brindada. Sea como fuere te lo agradezco, sé que tomarás las decisiones correctas, y si no es el caso, viviré mejor en la ignorancia creyendo que no me engañas.

¿Sabes? Te imagino como Teen Angel recitándole 'Beauty School Drop Out' a Frenchy para hacerla recapacitar, mientras baja por aquellas horribles escaleras blancas. Sí, así, o más bien como una mezcla homogénea de él y Nolan Ross, con sus inigualables gustos para la moda y sus sabios y ácidos consejos. Te imagino yendo a mi lado aparentemente sin ir, riéndote a carcajada limpia ante mis escenas de mala suerte o intentando advertirme inútilmente frente a un imminente despropósito, típico, cuando hago aquello tan mío de actuar antes de pensar o liarla simplemente sin más. Te imagino sentado a mi lado en el sofá, llorando a moco tendido con cientos de paquetes de cleenex sobre el regazo, mientras me acompañas solitariamente viendo una preciosa película de amor con final feliz. Te imagino con semblante serio, sin saber que decir, en cuclillas frente a mí mientras, sentada en algún rincón, me machaco porque algo importante va mal, al tiempo que la lluvia cae sobre los cristales.

Te imagino siempre bromeando, dándole poca importancia a las cosas excepto las que la requieren de forma inequívoca. Te imagino, y me gusta imaginarte. Pareces hacer parecer todo más simple, como si mover los pesados y desencadenantes hilos fuera un juego de niños que no precisa esfuerzo o dedicación. 

Mi terapia y terapeuta. Nos llevaremos bien siempre que no me lleves la contrario -no hagas cómo que no sabes de lo que te hablo-. En ese caso te declararé la guerra, con una declaración de amor.

Muchos me llamarán excéntrica pero hay millones de individuos que creen en una serpiente que habla y en un tipo que creó un mundo en 7 días; y yo, no digo nada.


R! Todo se reduce a una pelota que rebota y recibes del mismo modo en que la lanzaste.



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- Kirtash -