" Res mai s'acaba si alguna cosa t'ho recorda "

lunes, 20 de enero de 2014

A veces

From: El faro. La base. Home

'A veces' es uno de tantos momentos, uno de esos en los que se dice que se debe ser más fuerte. Los que no tienen que poder con Dr Jekyll, esta vez en la faceta de Mr Hyde. Uno más, y uno menos. Y como todos los demás, aquí estamos y estaremos; que aunque una gran ola arrolle esa preciosa balsa de maderas atadas con cuerdas y banderitas de colores, y la inunde, e incluso durante unos segundos la ahogue, siempre conseguirá emerger.

A veces hay demasiados 'a veces' por los que rendir cuentas, y demasiados es multitud. Una ya sabe eso de que las palabras son meras rayas redondeadas en una superficie plana, que no surgen ningún tipo de efecto físico en cuánto al curso de los hechos. Sea como fuere estas son las lágrimas que un cuerpo necesita expulsar para sentirse mejor.

Cada una de ellas por cada lamento de tinta que cayó en medio de la hoja pulcra. Una ortografía perfecta, un pulso exquisito al escribir, y una caligrafía lenta y magnifica danzando sobre la cuidada hoja; todo. Todo se vio desmerecido por un leve despropósito que hizo volcar borbotones de tinta, inundando el pergamino. Todo lo escrito, todo el esmero y la dedicación ejercida parece perderse en un simple segundo. Porque un segundo puede cambiarlo todo. Intentas escurrir la superficie, limpiarlo después, quizás, y no te das cuenta que es inútil. Las palabras se fueron y donde antes hubo belleza literaria ahora no hay más que una mancha que ensucia su inmerecido contexto. Volteas la hoja y te das cuenta de que ha traspasado, que incluso si lo tensas demasiado, el papel débil por la humedad puede llegar a quebrarse. Eres consciente de que el problema va más allá, las letras son un mal menor, la propia hoja peligra.

Entonces, ¿la narración se ha perdido? ¿no volverá a ser como antes? Bueno, lo cierto es que las palabras del antes y el después del lugar donde cayeron esas gotas, son irrecuperables. Éstas así son difíciles de hacer desaparecer. Lo único con resultado óptimo asegurado es tratar la hoja con cuidado, dejarla secar al Sol, dejarla reposar y poco a poco volverá a coger su consistencia y su fuerza. Cuando esté lista lo reanudaremos donde lo dejamos. Si antes la hoja era blanca y escribíamos en negro, ahora en la parte negra escribiremos en blanco.

Todo esto vale la pena, es un libro precioso. Las tapas son de cuero marrón, con hierro negro tachonado en los bordes. Es simple pero sincero. Cuando pasas la yema de los dedos por su lomo sientes su suavidad, su sencillez y su majestuosidad al mismo tiempo. Y tal vez también un poco intrigante o misterioso, pues dos caligrafías apostan cuatro extraños símbolos occidentales en el centro, y un pequeño candado entre las tapas impide abrir el libro; descubrir qué secretos guarda. Desafío todo lo que ignoro a que lo abren únicamente dos llaves.

La transparencia del libro cerrado recita como un libro abierto. Mirar pero no tocar. Dime qué ves. Casi catorce capítulos escritos. No es la primera hoja mancillada esta última. Reconforta ver el pulso firme de la letra tras esos salpicados naufragios. Dudo que esta vez sea diferente. Me gusta ver esa superposición a los acontecimientos en vez de restos de papel arrancado entre hoja y hoja.

Parece un libro de ésos que tratan sobre el amor. En las primeras páginas leo, con letra grande y redondeada, algo sobre unos alegres ojos castaños y una sonrisa preciosa, sobre cómo esta expresión de felicidad conectando directamente con tus ojos es capaz de llevarte a lo más alto -no limits, con aire propio-, o aquello que muchos llaman 'estar flotando'. El número desorbitado de metros de distancia vertical concluye en un estado de euforia incontrolable y un deterioro del razonamiento. Los que aman, dicen, son los que están más locos. Yo reto al juicio que haces que pierda, a que te aceche y se sincere, si no se enamoraría el también de ti al contemplarte y perdería su propia cordura. Que no hay más ciego que el que no quiere ver, dicen también. Que por muchas benas que en estos casos se diga que llevo puestas, veo más claro que nunca. Te veo a ti y mi, cogiéndote la mano y proponiéndote un pacto de los que se sellan con los labios. Solo te pido una cadena perpetua a tu piel bajo orden de acercamiento. Eres mi primer y último amor, solo para el resto de nuestras vidas.


R! Pongamos en una balanza los 'a veces' y los 'casi siempre', y empápate de ello.


You, my first and last love.

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- Kirtash -